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  El Correntoso, un hotel símbolo, vuelve a abrir en La Angostura
Tras su remodelación, hoy quedará oficialmente inaugurado. En total, fueron invertidos más tres millones de dólares. Las instalaciones combinan una rica historia y modernos servicios


VILLA LA ANGOSTURA (AB).- La reapertura del hotel Correntoso, un símbolo de la cordillera, fue recuperado y vuelve a funcionar. El histórico edificio, ubicado en un sitio maravilloso de Villa la Angostura, luce remodelado a tono con el paisaje. Abrió sus puertas el viernes y hoy será habilitado oficialmente, con la presencia de las máximas autoridades neuquinas. En total se invirtieron tres millones de dólares para ponerlo nuevamente en funcionamiento. El hotel combina la magia y los recuerdos de los pioneros y la calidez y el confort que el actual turismo demanda. Tal vez, allí radica su mayor secreto y encanto. La reapertura del correntoso sólo puede ser comparable a la reinauguración de la hostería Nacional, en Isla Victoria, y en alguna manera al reinicio del Llao Llao. El inmueble, prácticamente en ruinas, fue adquirido por Alejandro y Andrea Laurence hace unos 4 años, por 1.4 millones de dólares. El predio, de dos hectáreas, incluye el chalet denominado "Casa de Piedra", ubicado frente al hotel, el cual también fue reacondicionado y se comercializa junto a todos los servicios. El ingreso es desde la ruta 231, unos 500 metros después de cruzar el puente sobre el río Correntoso. La remodelación del hotel fue iniciada en el verano pasado y estuvo a cargo de los arquitectos Diego Malbrán y Néstor Abruzzini. El antiguo inmueble presentaba más de la mitad de su espacio para servicios, depósitos y otras dependencias. Esto se modificó y actualmente el 70% está destinado a las habitaciones y el resto a espacios comunes y dependencias de servicio. "Las estructuras del edificio son magníficas y permitieron remodelar el interior sin necesidad de tocar el esqueleto del inmueble", detalló Laurence. Explicó que en el frente se construyó un nuevo acceso, para lo cual se "movieron" 300 metros cúbicos de piedra, con la cual se levantaron los muros de los jardines. El hall de ingreso se asemeja a una "fortaleza", la cual fue amurada a la roca, que también sostiene el edificio. Actualmente el hotel dispone de 22 habitaciones, varias de ellas en suite, con panorámica vista hacia el lago y la naturaleza. En el futuro se habilitarán otras 24 y un sector de spa con pileta. Dispone de una lujosa sala de lectura con biblioteca, un salón comedor con vista al lago, el cual incluye una terraza vidriada y un completo bar, con cava a la vista, sector de video y TV, equipos de Internet y vista hacia la naturaleza. Laurence es nacido en Argentina y descendiente de ingleses Para el hotel, que opera como sociedad anónima, reunió a un grupo de profesionales con experiencia en hotelería y turismo. La gerencia general está a cargo de Verónica Marquins (quien dirigió los períodos de esplendor del hotel Pire Hué y la hostería Las Balsas), la gerencia comercial a Pedro Bernacchi, el chef es Lucio Farías (dirige el restaurante Belluno) y la decoración fue realizada por Marisa Prado. En total, el inmueble tiene cuatro plantas, las cuales están unidas por ascensores y las históricas y amplias escaleras, impecablemente actualizadas. Se calefacciona por radiadores y lozas radiantes. Dispone de televisión satelital y una moderna planta de tratamiento de efluentes. Laurence, un empresario enamorado de esta localidad, administró hace unos 25 años la hostería de Puerto Manzano y proyecta compartir sus negocios en Buenos Aires con el turismo. Para ello además de varios millones de pesos, reconoció haber puesto "muchas ganas y dedicación, ya que estoy convencido que el futuro del turismo será muy próspero", aseguró. Habrá libre acceso a la costa Los propietarios del Hotel Correntoso garantizaron que los pescadores y turistas tendrán libre acceso al lago y a la boca del río. Durante la visita, "Río Negro" recorrió junto a Alejandro Laurence los alrededores del majestuoso hotel, donde varios operarios trabajaban en el embellecimiento de los parques y jardines. Laurence explicó que "el acceso a la costa del lago y a la boca del río Correntoso está asegurada a perpetuidad". Para ello, el empresario otorgó ante escritura pública el libre acceso por un sendero que une la ruta 231 con la costa del lago Nahuel Huapi. "Hace 30 años que pesco en esta boca y comprendo muy bien su encanto", aseguró. Por ello, no dudó en comprar la costa este de la boca, de una hectárea, la cual habilitará como un club de pesca, con acceso libre. Asimismo, cuando bajen las aguas, extraerá los cimientos de hormigón, instalados hace décadas por algún "iluminado" que pretendía construir un puente justo en en este privilegiado sitio de La Angostura. "Quiero que la boca del Correntoso se mantenga en estado natural y que todos los pescadores de mosca podamos disfrutarla. Para ello, estamos trabajando con la Fundación Salmónidos de Villa La Angostura, para establecer todo lo que permita proteger el recurso", explicó. En dicho lugar rige la devolución obligatoria de cada captura que se hace, y la pesca con mosca se debe hacer con anzuelo sin rebarba. Las capturas son importantes y en el primer día de temporada, en diciembre pasado, se capturaron 84 peces. Contrariamente a lo que sucede en otras costas, donde abundan los alambrados y otros obstáculos, en las inmediaciones del hotel Correntoso se puede transitar con relativa comodidad, pese al nivel alto del lago. Según pudo constatar este diario, en el río Correntoso es constante la presencia de un guardafauna, encargado de fiscalizar la correcta pesca deportiva. (AB) Primo Capraro construyó el edificio en 1929 En 1912 las incipientes colonias del lago Nahuel Huapi no eran precisamente tierra de turismo, pero la visión y la voluntad de Primo Capraro, pionero italiano oriundo de la región de Belluno y radicado en Bariloche, fueron creando un verdadero paraíso. Con su hospitalidad habitual, Don Primo comenzó a recibir visitas y amigos en su establecimiento el Correntoso, donde llevaba adelante una explotación forestal. Las visitas llegaban por el lago, desde Bariloche, luego de un viaje que muchas veces se convertía en una aventura. En 1917 Capraro instaló el muelle y lo que pasó a llamarse "Puerto Correntoso" (actualmente restaurado en su estado original). En 1922 el lugar ya contaba con un hospedaje de madera, el cual prestaba servicios a los amigos y familiares y también a los pescadores deportivos que los acompañaban. En 1929 Capraro encarga la ampliación del establecimiento, con 20 habitaciones, un muy buen salón comedor y la melodía de un piano (también restaurado). Los turistas realizaban paseos lacustres, caminatas por las montañas y en invierno subían para esquiar en las pistas del cerro Dormilón, cruzando el Nahuel Huapi y caminando más de cuatro horas. Francisco "Pancho" Capraro, hijo del pionero, dirigió el establecimiento en su época de mayor esplendor e hizo construir, en 1936, el primer edificio de mampostería. El hotel ganó prestigio internacional; los extranjeros llegaban y buscaban las codiciadas truchas en la boca del río Correntoso. Todo esto sucedía cuando recién comenzaba a crecer Bariloche, años antes de la inauguración de los grandes hoteles Llao Llao, Catedral y Termas de Puyehue, en los 40. En las décadas del "40 y del "50 el hotel continuaba prestando buenos servicios, en especial en la época estival. El surgimiento de nuevas y modernas hosterías y cabañas comenzó a relegarlo y en el inicio de los "70 la familia Capraro decide venderlo. El hotel operó desde entonces con grupos de estudiantes de colegios religiosos y con contingentes de jóvenes acampantes. Las anteriores dueños, la Misión Lanteriana, una congregación religiosa católica, decide cerrarlo a principios de los noventa. Durante más de seis años lució abandonado y comenzó a ser invadido por malezas.

Fuente: Diario de Rio Negro
Fecha: 2003-01-26


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